Historia de Lima

En los meses de Setiembre y octubre de 1534, Francisco Pizarro estaba en busca de un lugar en la costa peruana para fundar la ciudad que con el tiempo sería la Ciudad de los Reyes.

La resolución de fundar la ciudad en los llanos fue adoptada en el Cabildo de Jauja el 4 de diciembre de ese año, quedando dicho que todos los vecinos se mudarían a la nueva ciudad.

El 8 de enero de 1535 en Pachacamac fueron nombrados tres comisionados: Ruiz Díaz, Juan Tello y Alonso Martín de don Benito, para que como personas antiguas y experimentadas escogieran el lugar más adecuado para asentar la nueva ciudad, que tuviera la calidad, las condiciones y que cumpliera con las leyes sobre fundación de ciudades. El 13 de enero regresaron a Pachacamac sosteniendo que el asiento de Lima era el más adecuado.

Luego de la declaración jurada de los comisionados, el gobernador con los oficiales reales y demás concursos de gente se trasladaron a la comarca de Lima para certificar las bondades del lugar y se procedió a fundar la ciudad.

Es así, que el 18 de enero de 1535, Francisco Pizarro fundó la nueva ciudad en nombre de sus majestades, el Emperador Carlos V y de su madre la reina Juana.

En la ceremonia se encontraban presentes Alonso de Riquelme, García de Salcedo, Nicolás de Rivera el Viejo (primer alcalde y teniente gobernador), Nicolás de Rivera el Mozo, Rodrigo de Mazuelas, Juan Tello de Sotomayor, Ruiz Díaz, Alonso Martín de don Benito, Cristóbal de Peralta y Antonio Picado. También estuvieron dos frailes (un franciscano y un dominico), numerosos soldados a caballo y a pie, esclavos negros y una mujer, la morisca Beatriz.

Francisco Pizarro le puso por nombre “Ciudad de los Reyes”, por devoción y memoria a los Reyes Magos y por la cercanía de su fiesta la Epifanía. Sin embargo, otros refieren que el nombre fue en honor a los reyes de España de aquélla época, a pesar de ello uno de sus apelativos es la “tres veces coronada villa”.

Con el correr de los tiempos, el nombre de Ciudad de los Reyes se fue utilizando cada vez menos; adoptándose la designación de Lima, nombre que usaban los indígenas para designar el lugar donde los españoles se habían asentado. Si bien esto ocurría en la comunicación diaria o familiar, en los instrumentos públicos de contratos, en las escrituras públicas, etc., se seguía usando el nombre de Ciudad de los Reyes.

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